Independientemente de lo bien que comas o en qué parte del mundo vivas, los estudios demuestran que siempre tendrás algún nivel de exposición a toxinas. En los últimos 50 años, se han creado más de 80,000 nuevas sustancias químicas, lo que ha provocado un ambiente cada vez más contaminado. La edad es un factor importante en nuestros niveles de toxicidad, ya que a medida que envejecemos, más años de exposición a toxinas ambientales experimentamos. La desintoxicación es un proceso crucial mediante el cual el cuerpo se libera de toxinas dañinas. Analicemos la importancia del hígado como principal órgano de desintoxicación del cuerpo y cómo el ejercicio puede influir en la desintoxicación. También te ayudaré a comenzar tu propio programa de desintoxicación básico y saludable.
El hígado desempeña un papel fundamental en el metabolismo, la producción hormonal y la desintoxicación. Su función es neutralizar las toxinas y eliminarlas del cuerpo mediante un complejo sistema de dos pasos. El primer paso se denomina desintoxicación de fase I, en el que las toxinas se liberan de sus sitios de almacenamiento al torrente sanguíneo, volviéndose hidrosolubles. Este paso implica la acción de un grupo de enzimas llamadas p450 y requiere diversos nutrientes como vitaminas del complejo B, vitamina C, magnesio, zinc, cobre y ácido fólico, así como antioxidantes como glutatión, N-acetilcisteína, ácido lipoico y aminoácidos de cadena ramificada. Es durante la fase I que se produce la metabolización de los medicamentos recetados, el alcohol y la cafeína. La desintoxicación de fase II implica eliminar las toxinas, ahora hidrosolubles, del cuerpo a través de la orina y las heces. Este es un paso importante que requiere nutrientes como las vitaminas B5, B6, B12, vitamina C, ácido fólico, selenio, zinc, glutatión y los aminoácidos glicina, metionina, cisteína, taurina y glutamina. Puedes imaginar la Fase I como sacar la basura del cubo de basura de tu casa a la esquina, y la Fase II como el camión de la basura que viene a llevársela para siempre. Cuando estas dos fases de desintoxicación se sobrecargan, la respuesta del cuerpo a la acumulación de toxinas es almacenarlas en los tejidos grasos del cuerpo, donde se minimiza su daño: a medida que las toxinas se acumulan, alteran e inhiben la capacidad de las mitocondrias (la fuente de energía de las células) para quemar grasa corporal, lo que provoca aumento de peso y mala salud.
Entonces, ¿cómo se integran el ejercicio y el Spinning® en un protocolo de desintoxicación? El ejercicio es un componente crucial de cualquier programa de desintoxicación integral. El ejercicio mejora el suministro de oxígeno a los tejidos corporales, acelera la capacidad del cuerpo para descomponer toxinas y mejora el flujo linfático (las células inmunitarias del sistema de defensa), lo que potencia aún más la desintoxicación. Además, el ejercicio quema grasa corporal, esa zona donde el cuerpo almacena el exceso de toxinas. Estudios recientes han demostrado que el ejercicio mejora la función hepática y reduce las enzimas hepáticas, lo que refleja la carga general sobre el hígado. Esta es una evidencia contundente para incorporar el ejercicio y las clases de Spinning® en tu programa de desintoxicación para mantener tu hígado sano y reducir tu carga tóxica.
Para reducir la carga de trabajo del hígado y comenzar un protocolo básico de desintoxicación, es necesario seguir cuatro sencillos pasos. Estos pasos le proporcionarán al cuerpo todo lo que necesita para limpiarse por dentro y por fuera.
Primero, elimina los alimentos que dañan más tu hígado. Esto incluye la cafeína (café, refrescos y chocolate), el alcohol, los azúcares simples refinados como los dulces y los refrescos, y los alimentos procesados. Este es el paso más importante de la desintoxicación y, idealmente, deberías eliminarlos por completo de tu dieta durante dos semanas. Sin embargo, si algunos de estos alimentos te resultan difíciles de eliminar por completo, intenta reducir su consumo a la mitad.
En segundo lugar, aumenta la cantidad de nutrientes que tu cuerpo necesita para la desintoxicación hepática de las fases I y II. Puedes lograrlo simplemente aumentando tu consumo de frutas y verduras. Intenta consumir cinco porciones de fruta y ocho de verduras al día, y también puedes añadir hierbas para la limpieza del hígado como el cardo mariano, la alcachofa y la cúrcuma.
En tercer lugar, ¡agregue agua! Al aumentar su consumo de agua, mantendrá las células completamente hidratadas y ayudará a los riñones a filtrar las toxinas y los desechos a través de la orina.
Finalmente, incorpora ejercicio a tu rutina de desintoxicación para mejorar drásticamente tus resultados. En dos semanas, tu cuerpo se beneficiará de los efectos de tu desintoxicación.
Veamos en detalle cómo puedes incorporar el programa de Spinning a tu programa de desintoxicación, según tu nivel de experiencia. Si eres principiante y nuevo en las clases de Spinning®, o tienes un porcentaje de grasa corporal superior al 30% (o un IMC superior a 30), comienza con dos clases de Spinning a la semana a una intensidad baja o moderada. Mantén tu frecuencia cardíaca en la zona de recuperación (50-65%) o aeróbica (65-80%) para maximizar el uso de la grasa corporal como fuente principal de energía. Para ciclistas de nivel intermedio y avanzado, o aquellos con un porcentaje de grasa corporal inferior al 30% (o un IMC inferior a 30), de tres a cuatro clases de Spinning® a la semana potenciarán tu programa de desintoxicación. Realiza dos clases de resistencia manteniendo tu frecuencia cardíaca entre el 65-80% y una o dos clases de mayor intensidad o intervalos que lleven tu frecuencia cardíaca a la zona anaeróbica (80-92%). Esta combinación maximizará el flujo sanguíneo a los tejidos y la pérdida general de grasa. Recuerda, antes de comenzar cualquier ejercicio o protocolo de desintoxicación, consulta con tu médico o naturópata. Y asegúrate de escuchar a tu cuerpo y no excederte.
Ya estás listo para empezar a desintoxicar tu cuerpo y aprovechar al máximo tus clases de Spinning® para mantenerte sano y en forma. ¡Disfruta del viaje!
Por Marc Bubbs, ND, BSc, CSCS, ART
Referencias
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