Es fácil obsesionarse con las metas y los resultados tangibles y olvidarse de las mayores recompensas que ofrece el ejercicio físico. La mayoría de quienes hacen ejercicio se centran en una sola dimensión del entrenamiento: aumentar sus capacidades físicas. Pero estar en forma no significa necesariamente tener una vida sana o equilibrada. Hay muchos ejemplos de grandes campeones atléticos y personas en excelente forma física que son seres humanos infelices y poco saludables.
Cuando tu rendimiento deportivo está desequilibrado, tu salud física y emocional se resiente. Nunca alcanzarás tu potencial competitivo ni obtendrás el autoconocimiento y la satisfacción que mereces en tus actividades deportivas. Puedes lograr un enfoque más equilibrado del ejercicio siguiendo esta importante guía:
Concéntrese en disfrutar del proceso más que en los resultados finales.
Gran parte de la vida moderna se centra en los resultados. Cuando operamos pensando solo en las ganancias, abusamos de los recursos del planeta en aras de las comodidades modernas o seguimos un programa de ejercicio compulsivo, es fácil olvidar que la verdadera recompensa proviene de apreciar el camino recorrido, más que de la acumulación de resultados tangibles.
Pregúntale a cualquier ejecutivo agotado, sin buena forma física, con mala salud, una familia divorciada, socios distantes y 10 millones de dólares en el banco si el sacrificio valió la pena. (Bueno… mejor 200 mil dólares en el banco y luego pregunta).
Pregúntate si los patrones de comportamiento compulsivos, la decepción por el progreso lento y los entrenamientos deficientes, y los problemas con las lesiones justifican la obsesión por los resultados. Para tener una perspectiva, basta con mirar a alguien que ni siquiera es capaz de subirse a una bicicleta y pedalear para apreciar el don del ejercicio físico.
Para entrenarte a apreciar el proceso y dejar ir el resultado, sigue estos pasos:
1. Considera vivir tu vida como si estuvieras viendo una gran película. Experimentas todos los altibajos emocionales, derramas lágrimas de tristeza y de alegría. Pero cuando la película termina, sales del cine y sigues con tu vida. Cada día es una nueva película para disfrutar y apreciar, sin importar el resultado.
2. Pega una nota con este objetivo en un lugar visible: «Hago ejercicio para desafiarme físicamente, llevar un estilo de vida saludable y aprender y crecer como persona. Me esfuerzo por obtener resultados, pero me libero de mi apego a ellos».
3. Toma consciencia de tu respuesta corporal, tus pensamientos y tus emociones en relación con el ejercicio. Un atleta campeón que siente la más mínima punzada en un músculo o un cosquilleo en la garganta modifica su rutina para evitar enfermedades o lesiones. Si no tienes ganas de hacer ejercicio, podrías estar al borde del agotamiento. Considera descansar en lugar de obligar a tu cuerpo a hacer algo que va en contra de tu intuición.




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