ACTUALIZADO: 19 de abril de 2022
Abril es el Mes de la Concienciación sobre el Estrés y queremos brindarte mayor tranquilidad. En ese sentido, ¿te gustaría ejercitarte de forma más placentera, con mayor eficiencia y sin sentirte tan cansado? Mejor aún, ¿cómo te gustaría transmitir este conocimiento a tus alumnos? Implementar la respiración mente-cuerpo será tu primer paso hacia el éxito.
Existen dos tipos de respiración: torácica y diafragmática. La respiración diafragmática es la más eficiente. El diafragma es un músculo plano con forma de paracaídas ubicado en la parte inferior de los pulmones. Al inhalar, este músculo se contrae, aspirando aire hacia los pulmones. Esta acción diafragmática es importante, ya que aspira primero el aire hacia los lóbulos inferiores de los pulmones. El suministro de sangre a los lóbulos inferiores depende de la gravedad, por lo que, al estar de pie, hay mucha más sangre disponible para el intercambio de oxígeno en las partes inferiores de los pulmones. Por esta razón, la respiración diafragmática, que aspira el aire hacia las regiones inferiores, es un componente esencial de una respiración óptima durante el ejercicio.
La mayoría de las personas respiran principalmente con el pecho, expandiendo y elevando la caja torácica mediante los músculos intercostales. Esta acción es más difícil que la respiración diafragmática y requiere más esfuerzo y una frecuencia cardíaca más alta. La respiración torácica llena las porciones media y superior de los pulmones, pero no involucra eficazmente los lóbulos inferiores, ricos en sangre.
Para realizar esta respiración del lóbulo inferior, los abdominales no deben contraerse ni mantenerse tensos. Al inhalar, la parte inferior de la caja torácica se expande y el abdomen se siente protuberante. Al exhalar, los pulmones se contraen y los abdominales se contraen naturalmente. Al entrenar a sus alumnos, evite usar indicaciones como "contraer abdominales" o "mantener abdominales tensos", ya que dificultan una respiración óptima.
Para cambiar de una respiración bucal ineficiente a una respiración nasal eficiente, debes estar dispuesto a dar un par de pasos atrás y ser paciente mientras te acostumbras a respirar por la nariz. Ten en cuenta que tu intensidad disminuirá drásticamente a medida que te adaptes. Al empezar a respirar por la nariz, sentirás que no llega suficiente aire a tus pulmones. Con la práctica, te darás cuenta de que estás reemplazando la cantidad por la calidad. Practica con la nariz durante unos meses y empezarás a notar una disminución en tu frecuencia cardíaca sin sacrificar la intensidad del ejercicio, junto con una nueva sensación de calma y concentración.





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